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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Javier Sicilia en la Ceremonía del Día de Muertos


México D.F:, Ángel de la Independencia, 1 de noviembre de 2011


Quiero leer un poema del poeta kosovar, hoy exiliado en México, Xhevdet Bajraj:


“La libertad como gran dama

Tropieza contra las tumbas nuevas

En vano trata de limpiarse con las mangas

El sabor de la muerte impregnado en los labios


En la cumbre de las casas en ruinas

Mujeres y hombres

Como urnas vivas en las vitrinas de la muerte

mastican los recuerdos


A lo lejos

En el cielo agujereado por los gritos

los asesinados se dan condolencias unos a otros

Por quienes quedaron vivos sobre la tierra”.


Por este dolor que es el de los muertos que hoy honramos, pido un minuto de silencio.


El discurso completo aquí.

miércoles, 26 de octubre de 2011

LA MUERTE EN FLOR


Ricardo Baldor Isidoro
Lunes 03 de noviembre de 2008

A la memoria de mi madre,
Petra Isidoro Vélez,
quien me dio lo que no se compra.
—Ricardo Baldor Isidoro

La luz aletea en la oscuridad. Entra al cuarto y lucha con la sombra agazapada haciendo brincar los amarillos pétalos del cempasúchil. Cristo se afila, resalta la falta de gordura y se hace grande sobre la pared al ritmo de la flama de la veladora; la corona de espinas me recuerda los zacatones que mueve el viento allá arriba, entre los bultos de las tumbas. El hueco que traigo en el pecho se llena al respirar el olor granuloso de las guayabas y para no volver a ver las cruces, ya sin Jesús, recortadas contra la pared del panteón, mejor miro la piel porosa de las naranjas que están del otro lado del vaso de agua. Una hormiga lucha sobre la miel de la cáscara.

Incienso que se quema me llega con olor a lejos; es mi abuelo Pancho que ya viene con el sahumerio; platica con don Isaac y doña Juanita; se cruzan con dos o tres bebés a los que no alcanzó a ponerles nombre porque se fueron blancamente al cielo, como pasó con su hermanito del que se acuerda mucho y llora. Ahora está contento porque sus angelitos lo acompañaron. Todos se van con el traje del adiós renovado para el reencuentro. Trae una veladora y el incensario extiende tiras de humo de copal para que ninguno de ellos, pero sobre todo los rezagados, pierdan el camino o se vayan con otro grupo de tantos que visitan el pueblo. Con el dedo índice señala para la entrada de la casa que desde temprano regó con agua y pétalos de flores. En el patio puso una flor de muerto partida en cuatro llamando a los puntos cardinales para que lleguen todos los invitados de los recuerdos. Todos los que fueron pensados en el año.

El rostro de mi tía Anita derrama alegría sobre la mesa; el copete rubio enciende su piel blanca y me fijo en su boca: los labios entreabiertos y rojísimos como si acabara de saborear una tuna colorada. Me mira, adivinar desde a qué hora y me voy lentamente a la otra orilla de la mesa sin desprender mis ojos de los suyos para ver si deja de verme, pero sus ojos, bajo la sombra de sus pestañas largas, me siguen aunque su cara esté atrapada en el cartón de la fotografía.

La hormiga está sobre las canillas del pan de muerto, se detiene sobre una roca de azúcar y se me antoja pegarle al pan una mordida, pero no quiero matar al insecto, ¿habrá en el cielo hormigas? En el techo del cielo las estrellas son agujeros que hacen las hormigas. Por ahí pasa la luz de un sol que está del otro lado. Las nubes son sus madrigueras, están llenas de hoyos, por eso se las lleva fácilmente el viento.

El murmullo es un hervidero de pipioles, una bitachera en cámara lenta. El vuelo de una mosca me lleva hasta los plátanos que ya derraman su jugo por las ranuras de las cáscaras, luego se hunde hasta las alas en el dulce de camote y ya no se me antoja, pero mejor la saco, qué grosería si las visitas se dan cuenta, y me acuerdo que don Pancho dijo que nada les faltara mientras acomoda los casinos y el pulque junto a la botella de tequila. La tía Vicenta pone la sal de la pureza, agua y pan, hablando emocionada que eso es lo primero que tiene que estar y alumbrado por las velas, para calmar las necesidades sentidas por las ánimas benditas durante el largo camino del retorno. Doy una ojeada a la mesa. El calor entró en el alma del aguamiel y encendió la chispa de su dulce, el espíritu del pulque se derrama por la boca del jarro, entonces se me antojan los licuados de papaya que hace mi tía Lupe allá donde trabaja.

Ya no puedo seguir asomándome a la mesa, sólo alcanzo a quitarle una arruga al mantel pues mi abuelo llega con su gente. Un movimiento de aires encontrados perturba las luces de las veladoras. El lengüeteo de las flamas enseña caras vacilantes cubiertas por un rebozo de oscuridad. Voces se entrecruzan casi en secreto, hacen llegar un viento suave como algo incierto. Eso es lo que queda de los vivos que dejan de moverse, cuando ya no podemos verlos como todos los días; empiezan a vivir de ánimas disolviéndose en el aire, en los colores y los sonidos de las cosas, hablan con nosotros pero sus voces ya no nos alcanzan, solo una procesión de ondas que producen muchas cosas: sombras, ruidos, vientos; vibraciones que mueven las puertas y ventanas, me digo ahora mientras rechina la puerta de madera seca y apretada que enseña sus partiduras como si guardara el sol de todos los años. El aire muestra detenidamente las cosas. Se ha llenado de presencia mezclada con la luz. Con la pureza del copal. Por mi nariz entra, lo siento recorrer huecos de mi corazón, llenarme como cuando el agua llena los arroyos, los párpados me pesan y al cerrarlos veo hacia adentro, llego a un sueño del color de los vidrios de la iglesia, donde al ser atravesados por la luz amarilla, solean el espacio, así me atraviesa el sueño y me siento como si no estuviera detenido en nada, floto sin cansancio, casi ya olvidado de mí, oigo a mi abuelo decir que ¡vámonos recio!, a los del limbo. Hago un esfuerzo por ver a los difuntos, pero solo alcanzo a distinguir los pastizales que brotan de los chalchihuites de jade del collar de mi abuela muerta. Ya circulo en una franja elástica, escucho a mi voz que pregunta: Y estando el cielo tan sin fondo, ¿a dónde van todas las almas cuando nos llenan de soledad?, ya no alcanzo a contestar pues mis ojos se van cerrando, miro cómo la tapadera del cielo cae encima de la ofrenda y borra la visión que tenía sobre los tejocotes en dulce. Todo se lleva la falta de luz.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

21 DE SEPTIEMBRE DIA INTERNACIONAL DE LA PAZ

Oscar Loza Ochoa

Que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura.

Paulo VI

Vietnam era la conciencia de los justos del mundo, pero no el único pueblo víctima de los guerreristas del siglo pasado. Por eso la palabra paz adquirió la dimensión universal que reclamaron los pacifistas y las numerosas víctimas de aquel momento histórico. Y la iniciativa del Papa Paulo VI en medio del incendio provocado por los padrinos de la guerra el 1° de enero de 1968, fue la respuesta esperada y anhelada por las mujeres y hombres de buena voluntad. Él propuso que en cada inicio de año se viera la oportunidad para promover resoluciones pacíficas en los conflictos y hacer un alto en las hostilidades, al menos ese día.

El 30 de noviembre de 1981 la Asamblea General de la ONU en su Resolución 36/67 proclamó el 21 de septiembre Día Internacional de la Paz y lo ratificó en el 2001. La intención fue coincidir con el inicio del periodo ordinario de sesiones y recordar a los jefes de Estado que comparecen en esas fechas la grave responsabilidad que implica romper los principios de la paz.

Qué bueno que hoy hablemos de paz en Sinaloa y en México. No hay mejor momento para retomar el tema, pues los saldos de la violencia han ido agotando con pasmosa velocidad los reductos en que buscamos refugio en el pasado. No han podido escapar a ella las familias más pacíficas, ni las más religiosas, ni las más ricas, ni las más pobres.

Hay desesperanza porque la esperanza también ha sufrido serios reveses. La pobreza y la desigualdad social cobran la más vergonzosa actualidad y, desde luego, su creciente cuota de víctimas entre los niños, las mujeres, los jóvenes, los indígenas y los ancianos. La autoridad no se hace cargo de las tareas que le corresponden, baste señalar que ante la Procuraduría el número de víctimas que reclama justicia no sólo se incrementa a diario, los casos han pasado a ser estadísticas. Aquí hay familiares de víctimas que pueden informar si sus casos llevan el seguimiento debido. Los funcionarios de las diferentes áreas se han vuelto sordos, ciegos y mudos (cuando les conviene) y comienzan a desarrollar una nueva cualidad: se vuelven invisibles cuando las circunstancias exigen mayormente su presencia.

El entorno social se ha enrarecido al agravarse la situación económica y las posibilidades que cada grupo social o familias podían encontrar. Los jóvenes desempleados y sin oportunidad de ir a la escuela experimentan de la peor manera esa situación. Y como en pocas épocas de nuestra historia nacional, la clase política que dirige el país (sin distingos de partidos) lejos de ver en la crisis presente una oportunidad de coincidencias para resolverla, le ha parecido el mejor ring para la disputa y la rencilla, marginando las posibilidades del acuerdo y la conciliación nacional.

Y, por si fuera todo esto un asunto menor, los medios de comunicación de mayor impacto parecieran renunciar al deber de informar a la sociedad. No sólo los representantes de la autoridad y de los grupos económicos son fuente de noticia y de interés para todos. También son noticias lo que dicen y hacen los movimientos de los pobres y de las víctimas que por la falta de prevención, por la acción o por la omisión de la autoridad se multiplican a lo ancho y largo de nuestra geografía.

Hacemos un angustioso llamado a los compañeros periodistas, para que luchen profesionalmente contra los vacíos que hoy existen en la prensa sobre las noticias de los excluidos, de los marginados, de las víctimas y la lucha social que busca dignificarlos. Nadie ganará si imperan estos vacíos. Al contrario, todos hemos perdido: el movimiento social a defensores del pueblo muy valiosos, ustedes a periodistas honestos y valientes que garantizan los espacios de libertad de expresión y de prensa. Y la sociedad pierde con ello espacios vitales para la vida democrática.

En honor de todas y todos los presentes y para conmemorar dignamente el Día Internacional de la Paz, recurro a la inteligencia y al buen humor de Mario Benedetti:

Oda a la pacificación

No sé hasta donde ir no sé.

Los pacificadores con su ruido metálico de paz

Pero hay ciertos corredores de seguro

que ya colocan póliza contra la pacificación

Y hay, quienes reclaman la pena del garrote

para los que no quieren ser pacificados

Cuando los pacificadores apuntan, por supuesto

tiran a pacificar

Y a veces, hasta pacifican dos pájaros de un tiro

Es claro que siempre hay algún necio

que se niega a ser pacificado por la espalda

O algún idiota que resiste la pacificación

a fuego lento

En realidad, somos un país tan peculiar

que quien pacifique a los pacificadores

un buen pacificador será.

Muchas gracias.

Texto leído por el maestro Oscar Loza Ochoa, en representación del grupo Sinaloa por la PAZ, con motivo de la celebración del Día Internacional de la PAZ.

El amor abstracto del presidente

En uno de sus ensayos, Albert Camus, esa gran conciencia moral del siglo XX, escribió una frase que define muy bien una forma del mal que se muestra como bien –la frase la he citado varias veces, pero no la he explicado en profundidad–:

“Conozco algo peor que el odio, el amor abstracto”.

El odio es limitado. Se dirige a alguien o a álguienes. Por lo general –porque el odio es el rostro invertido del amor–, a quien o quienes se ha amado y han traicionado ese amor. Su radio de mal es, por lo tanto, focalizable. En cambio, en nombre del amor por lo abstracto se han cometido atrocidades inmensas, incluso genocidios.
Cuando Camus escribió esa frase tenía en mente no sólo su crítica a la Iglesia, sino también al comunismo y al fascismo. En nombre del amor a abstracciones como Dios, la sociedad sin clases y “las mañanas que cantan”, en nombre de la raza y del amor a Alemania, se habían cometido crímenes impensables: Inquisiciones, hogueras, Gulags, campos de exterminio, juicios sumarios. En nombre de los seres humanos de mañana –seres que no existen más que en la abstracción–, día y noche se encarcelaba, humillaba y asesinaba a otros que, valga la redundancia, existían, tenían vida.
Las democracias no se han quedado atrás. En nombre de la libertad se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, y Bush, el júnior, asesinó hombres, mujeres y niños en Irak.
El presidente Felipe Calderón viene de ese amor. En nombre de la protección de los jóvenes de la droga, de erradicar ésta para que la juventud de mañana esté libre de la misma, desencadenó una guerra que ha cobrado más de 60 mil vidas, si contamos a los desaparecidos –la mayoría jóvenes–, y ha generado más de 120 mil desplazados. Su obsesión por lo que debería ser lo ha llevado, como a todos los ideologizados, a buscar la justicia social en el poder que, al hablar en nombre de las víctimas potenciales de la droga, desemboca en su asesinato. No es otra cosa lo que, a pesar de las evidencias que la visibilización de las víctimas le muestra, ha reiterado para justificar su guerra.
Para Calderón, los jóvenes muertos son, como lo ha sido para las ideologías históricas, un mal necesario cuya justificación es su amor por ellos. Los ama tanto que ha decidido combatir a los que quieren dañarlos, y al combatirlos los ha ido destruyendo. Mientras 20 grandes capos, como lo dice bien Sabina Berman (Informe de guerra, Proceso 1818), “yacen (en su estrategia de guerra) bajo tierra o están encerrados en cárceles”, los cárteles se han pulverizado en grupúsculos liderados por jóvenes (que, abandonados por el Estado, han sido cooptados por esos propios grupos) “capaces de acciones de una estupidez y de una crueldad abismales” que han multiplicado el crimen. Mientras eso sucede, el mismo Estado –que el propio Calderón custodia– hace bisagra con ese mismo crimen: “los gobernadores y los alcaldes corruptos, las policías y los jueces corruptos, los secretarios de Estado corruptos: los criminales de corbata a los que el presidente ni siquiera ha pretendido aplicar la ley, en una suerte de lealtad de clase (…)”.

Extracto del artículo de Javier Sicilia publicado en Proceso el 14 de septiembre. Leer completo aquí.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El casino y sus metáforas


Jorge Volpi - Reforma -11 Sep. 11

En menos de tres minutos, los sujetos descienden de sus vehículos, se introducen en el local, amedrentan a empleados y parroquianos, rocían las paredes con gasolina y les prenden fuego. En medio del humo y las llamas, 52 personas pierden la vida. El incendio del Casino Royale de Monterrey se convierte así en la metáfora perfecta -el ovillo de metáforas- de todo lo que no funciona en el México del 2011.

Tras su arribo al poder en 1988, Salinas de Gortari introdujo la institución que mejor representa la naturaleza salvaje del neoliberalismo: el casino. Así como el México de principios de los noventa entronizó a la Bolsa como su topos, éste trasladó esa misma vena especuladora a la clase media. Igual que los empresarios favoritos del régimen, ahora cualquiera podía hacerse millonario en una sola jugada -amas de casa y jubilados- o, con mayores probabilidades, precipitarse en la quiebra, como tantas empresas durante la crisis de 1994 (esbozo de la que hoy azota al mundo).

A nadie le preocupó entonces el aumento de la ludopatía -frente al horror actual hacia la farmacodependencia-, ni que los casinos fuesen intermediarios perfectos para el lavado de dinero. Los gobiernos panistas subsecuentes continuaron otorgando lucrativas concesiones -Santiago Creel le entregó varias a Televisa antes de su fallida precandidatura presidencial-, y a la fecha nadie parece capaz de desentrañar la maraña jurídica y administrativa en que se halla este atractivo mercado.

Pero el uso de la tragedia del Casino Royale no concluye con sus irregularidades administrativas. Aún no se había establecido el número de víctimas, cuando políticos y comentaristas se apresuraban a pronunciarse sobre ella: en primera instancia, el presidente de la República. Obsesionado con defender hasta el último minuto la "guerra contra el narco" -que ya no enuncia así-, apenas tardó en calificar el acto de "terrorismo". Muchos comentaristas han señalado que, frente a la desgracia, poco importa la terminología. Se equivocan: el discurso bélico ha marcado la tónica del sexenio y sus consecuencias están a la vista.

¿Por qué adjetivar el crimen de este modo? La "guerra contra el narco" nació como eco a la "guerra contra el terror" de George W. Bush. El empleo de esta palabra por nuestra más alta autoridad no puede ser inocuo. Al hacerlo, coloca al país en un nuevo estadio: no ya una nación infestada por delincuentes, sino por una conciencia maligna que persigue nuestra aniquilación. Como quería Bush Jr., frente al terrorismo no cabe otra razón más que la unidad y la fuerza: justo lo que ahora más requiere el Ejecutivo.

A partir de allí, el Presidente mantuvo la retórica del duelo y la venganza y usó la la tragedia para insistir en los méritos de su estrategia contra el crimen -sin la menor autocrítica. Peor aún: se lanzó a culpar a Estados Unidos por su política de venta de armas y su demanda de drogas. Nadie duda de la responsabilidad de esta nación en el tema, pero poco tenía que ver con lo ocurrido en Monterrey. En el Casino Royale, el narcotráfico aparece sólo como actor secundario: el incendio fue la represalia de un grupo mafioso y, para colmo, se cometió con gasolina y cerillos, no con las AK-47 que el Presidente denostó en su intervención televisiva.

Las tragedias nacionales son doblemente terribles: por sus víctimas y por la forma como los políticos las aprovechan. Para Calderón, el Casino Royale es la prueba extrema de la perversidad de los narcos y su obligación de aniquilarlos; para sus críticos, del fracaso de su gestión. Unos y otros nos engañan: el incendio se produce en un ambiente propicio para el crimen -en cierta medida suscitado por la estrategia del gobierno- pero, más allá de su brutalidad, no señala ni el fracaso ni el éxito de la "guerra".

Apenas unos días después de la captura de algunos de sus perpetradores, la retórica se desliza hacia la tragicomedia. Mientras las voces más histéricas llaman a ejercer mano dura contra los criminales o a pactar con ellos -como el expresidente Fox-, se descubre que el hermano del alcalde panista de Monterrey, quien horas antes denunció vehementemente las irregularidades de los casinos, recibe grandes fajos de dinero en distintos centros de juego de la ciudad. Y, en respuesta a las acusaciones, replica que el dinero es producto de la venta de quesos de Oaxaca.

La torpeza de la justificación -y los vanos intentos del alcalde por deslindarse de su hermano- quebranta el tono solemne de Calderón. En vez de terroristas, nos enfrentamos a los pícaros de siempre: los políticos y sus hermanos incómodos. Y, a partir de aquí, el incidente pasa a ser sólo un episodio más en la batalla retórica entre el PRI y el PAN por el 2012.

Casino, pues, en el sentido italiano: un gigantesco enredo, un desmadre que, más que contaminar al sistema, lo retrata. Un sitio donde quienes pretenden ganar unos cuantos pesos -los ciudadanos- son meros peones al servicio de quienes en verdad se enriquecen: quienes otorgan las concesiones, los dueños de éstas (con frecuencia otros políticos) y el crimen organizado que lava su dinero o cobra "derecho de piso".

En el incendio del Casino Royale, no sólo se les pasó la mano a sus miserables operadores, sino a todos los actores públicos. En su banal atrocidad, la tragedia simboliza, a la vez, el fracaso del neoliberalismo de los noventa, la falta de auténticas políticas sociales, la desvergüenza de quienes deben vigilar los centros de juego, la hipocresía en la política sobre las adicciones, la impunidad de las mafias y la irresponsabilidad de una clase política que, ni siquiera frente al deterioro socioeconómico, político, y moral que representa este hecho, deja de lado sus intereses para concentrarse, por una vez, en el interés común.

martes, 30 de agosto de 2011

La Paradoja de la Represión

Para entender con la CABEZA lo que nos duele en el CORAZÓN.

Edgardo Buscaglia (EE UU). Doctor en Derecho y Economía y Jurisprudencia y Política Social por las Universidades de Illinois y de Berkeley. Es Senior Law and Economics Scholar de la Universidad de Columbia (Nueva York). Desde 2001 es asesor de la Naciones Unidas, organización para la que ha trabajado en calidad de Jefe de Misiones y de director y experto en materia de reforma judicial en países como Afganistán, Jordania, Pakistán, Nigeria y Colombia.

Temas+, el formato más ágil de Casa de América.


viernes, 26 de agosto de 2011

Pronunciamiento MPJD

Rechazamos la violencia creciente en el país, ante los hechos en Monterrey; nuevamente pedimos cambios en el enfoque de estrategia de seguridad

México D.F., 26 de agosto de 2011.- El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad está profundamente consternado por el incremento de la violencia en el estado de Nuevo León. En los últimos dos días Monterrey se ha enfrentado a cuerpos desmembrados, más asesinatos y desapariciones y ahora la terrible tragedia en un casino del día de ayer. Así como en días pasados por lo vivido en Torreón, Coahuila. ¿Quién puede negar la emergencia nacional?

Estos hechos son inadmisibles y provocan un dolor y una indignación intensos en toda la sociedad. Nuestra comunidad no puede ya tolerar estos niveles de violencia. Es necesario construir y mantener la paz, una paz auténtica y activa que no se base en estrategias mediáticas o a mediano plazo, que no se sustente en autoridades culpando a otras autoridades, ni en llamados ciegos a más violencia. Necesitamos una paz que impregne la vida cotidiana de la comunidad; los ciudadanos y ciudadanas merecemos una vida tranquila y debemos trabajar por ella y exigir a las autoridades cambios profundos.

Las autoridades deben dar una respuesta clara, firme y pronta a estos hechos y urge que cambien su enfoque de estrategia, lo que han hecho hasta ahora sólo a llevado al incremento de la violencia que claramente esta en aumento. Es necesario que dicha respuesta sea trasparente y pueda ser verificada por la sociedad civil. Las autoridades no han demostrado tener la capacidad o el interés en reducir los niveles de violencia criminal, y en cambio, la violencia institucional sigue en aumento. Por eso la sociedad debe ejercer su poder democrático y vigilar de cerca a las autoridades de todos los niveles y todos los órdenes de gobierno.

Para enfrentar estos hechos las autoridades no requieren extralimitarse en sus funciones, ni necesitan más facultades que las que ya tienen. Tienen todo el marco legal necesario para investigar y responder institucionalmente a estas atrocidades sin que tenga que ejercerse más violencia, la violencia puede contenerse y reducirse sin violar la ley. México debe transformarse en un Estado democrático de derecho con políticas públicas bien diseñadas y ejecutadas que ayuden a reducir la violencia sin concentrarse, torpe y ciegamente, en operativos armados, en retenes, en arrestos ilegales, en violaciones a los derechos humanos que sólo aumentan la violencia y la inseguridad o en leyes como la Ley de Seguridad Nacional.

Rechazamos las respuestas de venganza y no nos podemos sumar a las voces que claman por más violencia. El problema principal es cómo reducir los índices de violencia no cómo aumentarlos. La pacificación de nuestra comunidad sólo se puede lograr a través de un actuar eficaz y legal de nuestras autoridades, con el involucramiento consciente de los ciudadanos. No podemos seguir combatiendo tontamente sin darnos cuenta de la centralidad de las víctimas, de que los llamados daños colaterales son ya el centro de la violencia, el centro de nuestra preocupación.

Reafirmamos nuestra convicción de que el respeto a la dignidad humana, el respeto a la legalidad y el combate a la impunidad y a la corrupción son las herramientas adecuadas y suficientes para lograr un cambio en la situación que vivimos. Externamos nuestro más sentidos pésame a los familiares de los asesinados.

Atentamente

Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

viernes, 12 de agosto de 2011

¿De verdad estamos tan solos?



Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.
Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, D. F.
Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.
Prendí la luz.
Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.
Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.
Mi mujer me gritó que me metiera.

Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.
Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.
“¡Abran la puerta!” era el grito que se repetía antes de que empezaran a golpear con violencia mayor nuestra puerta con tranca.
Nos encerramos en el baño y busqué a tientas un silbato que cuelga de un muro sin repellar: comencé a soplarlo con desesperación, unas diez veces, quizá.
Mi mujer está llamando a la policía.

Les dice que están entrando a la casa, que vengan pronto por favor, que nos auxilien.
Yo sigo soplando el silbato con desesperación.
En la oscuridad, mi mujer se ubicó tras de mí mientras oíamos que la tranca de la puerta se quebraba y los hombres entraban.
¿Tres, cuatro, cinco?
Quise cerrar la puerta del baño pero ya no alcancé a hacerlo.
Empujé unas cajas hacia dicha puerta y en algo estorbó los empujones.
“¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta, hijos de la chingada...!” gritaban mientras empujaban y metían sus rifles negros hacia el interior.
Quise detener la puerta con mis manos pero no tenía sentido: vencieron mi mínima resistencia y entraron.
Policías vestidos de negro, con pasamontañas y lo que supongo que serían “rifles de alto poder”.
“¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Al suelo, hijos de la chingada! ¡Al suelo y no se muevan!”
Uno de los hombres me da un manazo en la cabeza y me tira los lentes.
Alcanzo a pescarlos antes de que toquen el suelo.
Me quita el silbato.
−¡No golpee a mi esposo! –grita mi mujer.
−¡El teléfono! ¡Déme el teléfono! –le responde y pregunta si no tenemos otro teléfono o un celular.
Ella y yo nos arrodillamos primero y después nos medio sentamos en el suelo de cemento de este baño sin terminar.
Policías jorobados y nocturnos, como en el romance de García Lorca.
Quién lo diría: aquí, en nuestra amada casa donde cultivamos y enseñamos la armonía.
Aquí...


Fragmento del escrito del poeta Efraín Bartolomé (siempre vestido de blanco para evocar la PAZ), contando lo que vivió su familia y otras dos más anoche en la Cd. de México durante un "operativo de seguridad". Seguir leyendo aquí.

miércoles, 20 de julio de 2011

TURISMO Y MIGRACION MEXICANA


La Montaña /
Oscar Loza Ochoa

¡Oh libertad,
tu nombre en mi país
se dice hambre!
Juan Bañuelos

Bienvenidos a los Estados Unidos, es el reiterado aviso en todos los puertos fronterizos. Nada más ajeno al trato que reciben los turistas mexicanos al momento de entrar al país vecino. Todos los que hemos viajado por vía terrestre tenemos experiencias similares que nos permiten opinar sobre el asunto.

En el primer momento hay que formar una interminable fila para llegar hasta la garita internacional donde está un vista. Él es el primer filtro y decide si el viajero pasa a las oficinas administrativas a solicitar un permiso temporal. El tiempo invertido puede ir desde los 40 minutos hasta las dos horas. Luego hay que formarse en otra maratónica cola que llevará no menos de una hora para ser “atendido” por personal de inmigración, que no hace mucho esfuerzo por comunicarse en un español claro y preciso. Eso sí, se puede disponer del pasaporte, de la visa, de comprobantes de trabajo e ingresos y le seguirán pidiendo documentos que comprueben residencia y otras lindezas más.

No faltará quien justifique de mil maneras el tiempo que lleva hacer estos trámites y hasta el desgano con que se atiende a los solicitantes del permiso temporal, pero quisiera verlos buscando alguna explicación a que sólo dispongan de un baño para miles de usuarios con la agravante que está descompuesto desde hace muchos días. Personas con incontinencia o niños que requieren de los servicios sanitarios durante la larga y obligada estadía pasan las de Caín ¿o las de Abel? junto con sus familias. No necesito detallar aquí las peripecias de las madres en ese trance.

Como el mundo es muy pequeño, no faltaron paisanos que al identificarme me presentaban quejas sobre los problemas descritos y pedían que la misma fuera extendida a nuestra negligente y desentendida Secretaría de Relaciones Exteriores, para que les dijera de paso lo poco que les importa la situación que pasan nuestros turistas en la frontera norte.

Estoy de acuerdo en hacer llegar una queja, sólo que la realidad impone prioridades. Es cierto que lo descrito merece el llamado de atención, pero si así nos va a los privilegiados que para visitar la familia “hacemos turismo”, cómo les irá a nuestros migrantes indocumentados que para mantener a los suyos dejan tierra y querencias, arriesgando integridad física y moral. Para muestra un doloroso botón: una cifra creciente de paisanos que al cruzar la frontera mueren o desaparecen sin que haya mayores consecuencias a pesar del escándalo o público involucramiento de civiles norteamericanos o agentes de inmigración.

Es tiempo de que el gobierno mexicano y el Congreso de la Unión se ocupen de las trampas (mortales en no pocos casos) que significan el muro (la cortina) de hierro y la fosa, en mil kilómetros de frontera. En esas áreas de la infamia han fallecido no pocos connacionales. Hasta la televisión de Arizona, horrorizada porque el Sheriff Joe Arpaio mantiene a los detenidos indocumentados en carpas de lona bajo temperaturas de 43°C, lo ha cuestionado en los últimos días. ¿Qué dicen nuestras autoridades?

Sí quiero hacer llegar una queja, pero que no sea la voz en el desierto ni el rayo en cielo sereno, sino la voz de todos los mexicanos que reclaman respeto a los derechos humanos de los trabajadores migrantes. Al menos debemos exigir que junto a tanto acuerdo bilateral con Estados Unidos, cuya mayoría sólo satisface las exigencias de los vecinos, al menos haya un tratado binacional sobre migración, donde los derechos humanos asomen no sólo la nariz, sino todo el cuerpo.

Lo necesita aquella nación en medio del berenjenal económico en que se encuentra. Le urge a nuestro país para procurar la certidumbre de millones de familia y la gobernanza de la patria. Vale.

martes, 19 de julio de 2011

El Silencio de Sicilia

La guerra a la que nos llevaron no es la nuestra, nosotros no queremos balas ni sangre, no queremos muerte. La guerra contra el crimen organizado no es una guerra contra el narco, nuestra guerra es otra, es contra la corrupción, las complicidades y las omisiones de políticos y gobiernos que, cuando nos dan hambre, ignorancia, pobreza y violencia, también son criminales.

Fragmento del Discurso de los estudiantes de Guadalajara a Javier Sicilia compartido por NAR. Puedes leerlo completo aquí.

viernes, 15 de julio de 2011

La Falsa Disyuntiva de FCH



Sin embargo, detrás de esta narración (LA OFICIAL), que pocas personas honestas se creen, hay un mito estratégicamente fraguado que resulta mucho más insidioso en la medida en que tiene la apariencia de ser más razonable: el que insiste en plantear una disyuntiva entre combatir al crimen organizado o negociar con él.

Guerra contra el narco o capitulación: esta es la oposición última, el grado cero de la argumentación, al que el gobierno de Calderón apela cada vez que se le agotan las razones. Resulta sorprendente hasta qué punto un amplio sector de analistas y periodistas aceptan sin chistar esos términos.

Lo primero que habría que decir es que no se trata de una disyuntiva obvia o neutral. Es una disyuntiva cuyos términos implican un sesgo peculiar, una forma, entre otras, de interpretar un problema real. La elaboración de este tipo de disyuntivas es una fase necesaria de la conceptualización de un problema, pero así como un problema admite diversos diagnósticos o aproximaciones, los términos de estas disyuntivas son en principio variables. En Colombia, por poner un ejemplo, el gobierno de Uribe planteó una disyuntiva entre combatir frontalmente la producción de drogas o combatir los estragos sociales generados por el tráfico, decantándose por ésta última opción. En nuestro contexto particular, una disyuntiva más responsable y meditada habría puesto sobre la balanza los costos de combatir a los grupos criminales en las calles o combatir su entramado económico y sus redes de complicidad dentro del gobierno.

Sin embargo, la disyuntiva con la que el presidente Calderón quiere persuadir a los mexicanos de la inevitabilidad de su fallida guerra tiene una diferencia con las anteriores: es una disyuntiva falsa. En ella los dados están cargados desde el principio. Aunque a primera vista nos ofrece dos opciones, en realidad está formulada de tal manera que sólo una de las alternativas parece razonable o factible. Pero no debemos dejarnos engañar: su aparente razonabilidad es una ilusión. Esta falsa disyuntiva, cacareada por voceros oficiosos y retomada acríticamente por la prensa, cancela moralmente la disensión y es utilizada por Calderón para denostar cualquier llamado al diálogo y la rectificación. Para aclararnos, vale la pena hacer explícito lo que esta disyuntiva realmente dice: o se acepta a pie juntillas el modelo actual de la lucha contra el crimen organizado, basado en el principio del patrullaje policiaco y militar, así como en el descabezamiento de los liderazgos más visibles de los cárteles, o se reniega de las legalidad y se está dispuesto a negociar con los criminales. La alternativa que Calderón nos ofrece es entre ser adictos al régimen o renegados de la legalidad.

Javier Sicilia no se equivoca cuando achaca al gobierno una falta de imaginación, un dogmático apego a la violencia. El ejercicio de la ciudadanía activa pasa hoy en día por sustraerse a la disyuntiva a la que el presidente nos emplaza; recuperar el ejercicio de la imaginación ahí donde él sólo sabe ofrecernos dos callejones sin salida. Debemos leerla, pues, como lo que es: una prueba inequívoca de que el problema ha sido mal planteado. En un sistema lógico o matemático, la demostración de una contradicción es signo de que los principios de los que se partió son incorrectos: se impone revisarlos. De modo similar, un escenario en que sólo se nos ofrece una sangrienta militarización, con su nutrida dotación de lacras colaterales, o poco menos que la traición, es el argumento más poderoso para convencernos de que las coordenadas con las que se ha abordado el problema son a todas luces insuficientes. La falsa disyuntiva de Calderón sólo expresa su propia limitación profunda, su fracaso histórico a la hora de combatir al crimen organizado.

Cancelada toda esperanza de rectificación por parte del gobierno, resulta claro que corresponde a la ciudadanía, agraviada y organizada, la imposición de una reflexión profunda e imaginativa en la agenda nacional. Es necesario detenerse y revisar con seriedad los paradigmas en los que se basó esta guerra. “No hay nada menos práctico que el pragmatismo”, escribió Chesterton, al tiempo que advertía de los políticos oportunistas, que se sienten “demasiado prácticos como para ser puros y demasiado patriotas como para ser éticos”. Cuando los paradigmas pierden su capacidad de explicarnos el mundo u ofrecer soluciones factibles, es necesario abandonarlos. “Es mucho más práctico empezar por los principios”, concluía Chesterton con su característica sabiduría a contracorriente. La situación actual en México nos obliga moralmente a reinventar las preguntas para poder imaginar nuevas respuestas.

Extracto del artículo de David Horacio Colmenares (Maestro en Filosofía por las universidades de Lovaina y Barcelona. Redactor de Weary Bystanders), Compartido por nuestros amigos de NAR. Leer el artículo completo AQUÍ

miércoles, 13 de julio de 2011

El Liderazgo Indispensable de Sicilia



Un poeta desgarrado y un obstinado defensor de los derechos humanos han tocado las fibras más sensibles de la sociedad y están tratando de darle un sentido organizacional a una amalgama de dolores, agravios e impotencias. Pero no es su eficacia ni sus medios programáticos lo que ha convertido a este movimiento en el más importante y representativo del principio de este siglo, sino su capacidad para comprender e interpretar sentimientos individuales de impotencia e injusticia, de pérdidas irreparables y de pulsiones sociales sin respuesta.

Lo que representa no se puede leer con las miradas habituales, pues se trata de otra cosa; acaso sea, para decirlo con los clásicos, un movimiento que ha logrado encarnar el espíritu de nuestra época: una época marcada por todas las violencias que han acabado con la vida de miles de personas - y no me refiero sólo a los que han muerto - y que comenzó con la aceptación explícita de la desigualdad como destino, hasta deslizarse muy pronto hacia la degradación moral de nuestra convivencia.

Leer completo el artículo de Mauricio Merino en el Universal de hoy.

lunes, 11 de julio de 2011

Atisbos del Porvenir: México en 2110.

Agradezco la invitación del Excelentísimo Rector de la Universidad de Castilla-La Mancha para dirigirme a ustedes a través de esta holoconferencia en torno a la situación política, social y cultural de México en 2010, mientras celebraba el bicentenario del inicio de su independencia, justo cuando se cumplen cien años de aquel momento. Celebro que la tecnología me permita encontrarme en dos lugares y dos tiempo a la vez: más aún porque así una parte del antiguo México —esa nación cuya azarosa vida se prolongó a lo largo de casi tres siglos— renace hoy en La Mancha, la comarca reinventada por Cervantes que aún sirve de inspiración a ese vasto territorio de habla hispana que se extiende desde Canadá hasta la Patagonia.

Mucho ha cambiado el mundo desde entonces: para empezar, a partir de que México se incorporase a la Unión Americana hace un año escaso, deberíamos dar por concluida su época como nación independiente. Poco a poco los mexicanos nos acostumbraremos a esta mutación, como les ocurrió a ustedes aquí, donde ya nadie muestra nostalgia alguna por el nombre de España, suprimido de los documentos oficiales en 2050, cuando se reconfiguró la nueva organización provincial de Europa.
No deja de resultar paradójico que, al rememorar el tricentenario de la independencia de México, ese lugar ya no exista: la idea de esta charla es, por tanto, analizar algunas de las razones que, cien años atrás, detonaron los movimientos que a la postre condujeron a la abolición de la frontera entre Estados Unidos y México y a la unión continental que, entre los mejores augurios y las más feroces críticas, se levanta en nuestros días.

Así empieza esta conferencia que diera Jorge Volpi, reconocido escritor mexicano y ex director de Canal 22, en abril de 2011, y que según sus propias palabras, le costara su despido como agregado cultural de la embajada de México en Italia. Como buen escritor, ilustra una inquietante narración de la historia por venir y retrata el México que nosotros estamos viviendo como un suceso histórico de hace 100 años que forjó nuestro futuro. MUY INTERESANTE, NO SE LO PIERDAN.

martes, 28 de junio de 2011

Plan del Miedo

1. El narcotráfico y la violencia, venga de donde venga, son el discurso predominante en la actualidad. Al desestabilizar el tejido social, ponen en entredicho la posibilidad de comunidad.


2. Esta violencia genera miedo. Evolucionar el miedo es volverlo fuerza y resistencia mediante la creatividad.

3. Los medios de la violencia son la forma de arte más poderosa en el presente. Los términos de la negociación se dan desde el cuerpo: descabezamientos, torturas, violaciones, son argumentos, o, si se quiere, obras. El "arte", frente a eso, suele quedarse callado. Hasta nuevo aviso, el "artista" se escribe entre comillas.

4. La evolución del miedo es un diálogo con el presente en los términos formales que la violencia utiliza. Colocar una manta es un acuse de recibo: los textos del presente son públicos y desestabilizadores. Su mensaje es directo y cualquiera puede relacionarse con él.

5. Ninguna colaboración tiene autor: los actos individuales crean comunidad como un acto de generosidad. No se espera reconocimiento. Cada acto es un regalo.

6. Sabemos que el arte no cambia al mundo. No queremos cambiar al mundo. Si la violencia es la forma de diálogo del presente y del futuro, intentaremos ser sus interlocutores.

7. Tenemos miedo. No intentaremos ocultarnos detrás de un ejército ni de una investidura política. Somos gente, somos hombres y mujeres, somos mortales, no políticos paladines. Estamos tan en contra de la violencia del narcotráfico como de la violencia institucional (gubernamental).

8. Creemos vivir, efectivamente en el fin del mundo; pero, igualmente, en el inicio de otro.

9. Sabemos que si hay un futuro posible, no vendrá por sí solo. Las acciones de hoy condicionan el mundo de mañana. Asumimos nuestra pequeña parte de responsabilidad en la construcción del futuro.

10. La forma de violencia más brutal, más acendrada y más efectiva, es la indiferencia. No seremos partícipes de la indiferencia. Si hay una lucha posible es la más elemental de todas: la lucha por la vida. Estamos vivos. Si hay un hallazgo, es ese. Nuestro arte es nuestra vida.
Luther Blissett Manifesto.

viernes, 24 de junio de 2011

Más de Sicilia - FCH


Olvidé la Caracterización de ADQAT, ahí les va:

AdQat: Advance Discourse Quality Analysis Tool




Gestión Orientada al Humano, SC es un equipo integrado por expertos de diversas disciplinas, un "Think Tank" especializado en el estudio del "Humano Organizado" desde la perspectiva de su normatividad, cultura y comportamientos para comprender tanto su contexto como sus características psicológicas y sociológicas específicas.

Investiga cualitativa y cuantitativamente para comprender una situación concreta.

Entre las tecnologías que ha desarrollado el grupo se encuentra ADQAT (Herramienta de análisis de calidad en los discursos)

Todo esto es para presentarles la evaluación ADQAT y Caracterización del Discurso para el Diálogo entre FCH y Javier Sicilia para la atención a la demanda de la Marcha por la PAZ con Justicia y Dignidad, que escuché al aire esta mañana en noticias MVS con Carmen Aristegui.

Pueden ver el original en la web aquí. y saquen ustedes sus propias conclusiones. Así de científicos, o más?

martes, 21 de junio de 2011

¿Un Pacto de papel o una comunidad organizada?

“La invención”, recordó Javier Sicilia esta semana, es “la hija de la necesidad”, y una empresa tan ambiciosa como poner fin a una guerra que ha tocado a 40.000 personas de México en media década, por definición, requiere mucha creatividad y innovación.

Los dos mil kilómetros de la Caravana del Consuelo por el centro y el norte de México hasta la frontera con los EE.UU. la semana pasada, ponen a prueba muchas ideas preconcebidas – tanto en los medios de comunicación como entre sus participantes – sobre lo que se necesita para hacer un cambio real en contra de los intereses creados de los gobiernos y otras instituciones. Esta semana se cumplen cuarenta años desde que el que fue presidente de los Estados Unidos Richard Nixon declaró la “guerra contra las drogas”, el 16 de junio de 1971. Muchas personas bienintencionadas han tratado de poner fin a esa guerra. Nadie lo ha logrado hasta la fecha. Y, sin embargo, hay algo en este esfuerzo, muy mexicano, que ha despertado la esperanza y la acción inspirada en la idea de que algo, en efecto, finalmente se puede hacer al respecto.

Los medios de comunicación se han centrado principalmente en el llamado “pacto nacional” – un proyecto de documento que se elaboró ​​en gran parte, durante la parada de la caravana en Ciudad Juárez el viernes pasado – que trata de codificar las demandas de este movimiento incipiente.

El borrador del documento ha generado dos polémicas: una en los medios de comunicación de México y otra en algunas esferas del movimiento. En los medios de comunicación, la adopción de lo que algunos llaman “una carta a Santa Claus” o lista de demandas que incluyen varios temas – muchos de ellos no relacionados directamente con la demanda central para poner fin a la guerra, desde la petición de “una campaña nacional para sindicalizar a los trabajadores ” hasta la demanda de que las empresas mexicanas de televisión por cable proporcionen acceso a la estatal venezolana TeleSur- ha estado muy presente en los medios de comunicación como una victoria de las fuerzas “políticas” por encima de la autoridad moral de las víctimas de la guerra contra las drogas.

Extracto de un artículo de Al Giordano publicado el 16 de junio en The Narco News Bulletin. Leer completo aquí.

jueves, 16 de junio de 2011

No te acostumbres


No te acostumbres a vivir con miedo,
a muertos que no hacen ruido,
a difuntas flores como cabezas en ramo,
ni estés con el miedo que es más grande su penar,
no te acostumbres a la sangre donde sea,
la sangre es para vivirla por dentro,
no para desparramarse acá y allá.[...]

Escandalízate:
anda mejor de mitotero por un abuso,
por una muerta,
por un herido –si ni siquiera lo descuarticé, dice el asesino…
Escandalízate
por cualquier niñez esclavizada.
O se juez y parte del crimen,
se cobarde y vivirás… ¿imaginas que tod@s seamos así?[...]

No te acostumbres al ostentoso,
que regresen a su morgue endiamantada por Cartier,
al rastro,
a su casa si la tienen
(y si no, que no llenen de muertos la nuestra).[...]

¡Que se vayan a su cuartel (oficial o
clandestino) a matarse entre sí!,
que ahí celebren sus machadas

su sangre de violencia,
códigos y honor de acomplejados[...]

No te acostumbres a quistes entre nosotros,
deben irse,
ya están difuntos de hace años,
limitaron su vida a ser chulos de la muerte.[...]


Sé que no les creemos.
Poco a poco se sabe quiénes son.
No aceptes su “ley” (¿el que a hierro mata a hierro muere?)
aunque haya que morir en ello.[...]

Se les acaba su perorata y su terror.

No te acostumbres a vivir con miedo.

Playa Xamán Há
noviembre 2010

Compartido por Vari a través de FB. Leer completo aquí. Por cierto, muy interesante el "Plan de Miedo".

Porque apoyo a Javier Sicilia: Enrique Krauze

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A Francisco Segovia (Proceso 1805) le extraña mi adhesión al Movimiento que encabeza Javier Sicilia. No sé de dónde saca que, al hacerlo, pongo “mis barbas a remojar” por el influjo de los movimientos en el mundo árabe; o dónde leyó “acusaciones” mías a Sicilia; o por qué cree que mis artículos sobre Sicilia, publicados en Reforma, pretenden traer “agua al molino panista”. Sus elucubraciones no tienen que ver con mis ideas. No hay misterio en mi apoyo a Sicilia, y le explicaré por qué.

Apoyo a Javier Sicilia, en primer lugar, por solidaridad con el amigo en su dolor. Lo que ha vivido Javier es, sin hipérbole, una tragedia bíblica. Pero Sicilia está reescribiendo por su cuenta, con su vida y su ejemplo, el Libro de Job. Aquel personaje a quien Dios privó de sus hijos volteó su ira contra Él. En cambio Sicilia, sacando fortaleza de su fe –que es la fe fundadora de la espiritualidad mexicana– ha convertido la ira en acción cívica. Tengo claro que ni siquiera Sicilia, con su genuina alma franciscana, puede cerrar los ojos a la existencia del Mal, muchas veces irreductible. Pero entre el Bien y el Mal hay una amplísima zona gris. Creo que su palabra y actitud han movido muchas conciencias en esa zona, y moverán más.

Apoyo a Javier Sicilia porque la respuesta a su llamado ha sido espontánea, libre y muy sustancial. En unas semanas ha logrado un sólido liderazgo. No hay acarreos en quienes lo siguen y escuchan: hay un conglomerado social que está “hasta la madre” y ha decidido nombrar a sus muertos, externar su crítica a la política gubernamental (apresurada en su origen, irreflexiva en su estrategia, ineficaz en su desempeño) y buscar vías alternativas para encarar el estado de pasmo, temor y postración que él ha llamado de “emergencia nacional”.

Apoyo a Javier Sicilia porque creo que su Movimiento busca el fortalecimiento y la articulación de la sociedad civil. Sin esa participación no podremos recobrar la paz en las calles y las conciencias. La sociedad civil debe encontrar cauces de organización y expresión, y debe llamar a cuentas a los poderes, a todos los poderes: institucionales, partidarios, fácticos, mediáticos, empresariales, sindicales, eclesiásticos, etcétera.

Apoyo a Javier Sicilia porque creo que finalmente concebirá una posición realista frente al inmenso poder de la delincuencia organizada y el universo de lo ilícito. Proceso documentó en su número pasado muestras visuales y documentales irrefutables sobre la naturaleza de ese mundo. Encarna el Mal, y frente al Mal no hay tregua posible. Javier Sicilia deberá encontrar una narrativa política y moral sobre ese tema. Confío en que lo hará.

Apoyo a Sicilia porque su Movimiento se inscribe en una corriente de anarquismo cristiano que proviene de Tolstoi (inspiración de Gandhi), con la que siempre he simpatizado. Su estirpe es la de Iván Illich, aquel original pensador que vivió entre nosotros y cuyas obras nos dejaron una crítica perdurable a las desmesuras, convenciones, cegueras y torpezas de nuestra sociedad. Esa corriente se vincula con un sector de la izquierda mexicana que no proviene del tronco comunista sino comunitario, cuyas raíces se fortalecieron a partir de los años sesenta. Aunque la corriente cristiana de Sicilia es muy crítica de las posiciones liberales –las mías propias–, también es sensible a la diversidad y respeta la pluralidad. Con ella se puede dialogar, con ella se puede construir.

Apoyo a Sicilia porque creo que su Movimiento puede convocar a la reflexión nacional sobre el tema de la criminalidad en el plano teórico y las ideas prácticas. Es preciso repensar las raíces de nuestro actual predicamento y sus derivaciones filosóficas y jurídicas. Y es necesario también tener ideas concretas, discurrir acciones (simbólicas, jurídicas, mediáticas) que tengan un impacto profundo en México y, sobre todo, en Estados Unidos: nuestros muertos financian sus adicciones.

Apoyo a Javier Sicilia por un acto de coherencia elemental. Así apoyé al doctor Salvador Nava en la tenaz lucha cívica que desarrolló durante más de tres décadas contra el torvo caciquismo del PRI en San Luis Potosí. La Marcha de Sicilia, con la imagen de Juanelo en su camiseta, me recuerda esa otra Marcha de Nava, enfermo terminal pero lleno de esperanza democrática, a la Ciudad de México. Fue un honor estar con don Salvador. Es un honor estar con Javier. l

Una de las sorpresas que me provoca Javier Sicilia es esta de ver concurrir en su apoyo a la mas diversa gama de los pensantes mexicanos. ¿Sabremos escuchar y dialogar para ponernos de acuerdo en lo básico, aunque no estemos de acuerdo en todo? Todo parece indicar que algunos intelectuales de muy distintas ideologías, aun a veces encontradas, coinciden en que hay algo bueno que está sucediendo y que vale más subirse a esta ola y aprovecharla en beneficio de TODOS antes de que nos truene el "cuete". CG.