lunes, 17 de octubre de 2011

La última Plaza Pública

De coalición a coalición

MÉXICO, DF.- Es preciso eliminar la confusión posible entre una coalición electoral, figura jurídica ya existente en nuestro derecho, y la propuesta en curso de integrar gobiernos de coalición. Ambas, por supuesto, demandan la integración de voluntades partidarias. Pero su propósito es diferente. En la alianza electoral se trata de triunfar en comicios, y si bien suele pactarse un programa de gobierno, de que se le incumpla no necesariamente se siguen consecuencias para la gobernabilidad. Es conveniente hablar de esa primera significación, porque aunque sean pocos y luzcan trasnochados, aun hay quienes hablan de la unión de PAN y el PRD para evitar la victoria priista el año próximo. Pero no es tal coalición de la que hablamos ahora, sino de una reforma constitucional iniciada por el senador Manlio Fabio Beltrones para introducir el gobierno de coalición, que puede configurarse aun entre partidos que hayan contendido abiertamente en las elecciones previas.

El fin principal de esta innovación es garantizar los acuerdos entre partidos conforme a programas y responsabilidades compartidos. También se procura evitar los intentos casuísticos de consenso, que se cumplen parcialmente y por lo mismo suelen fracasar, amén de generar entre las partes incriminaciones. Acuerdos a medias, o desacuerdos francos dejan un poso de resentimiento entre los ciudadanos, una sensación de que la democracia práctica, la que conduce a resultados, es imposible.

No son esas necesariamente las bases de que parte la iniciativa de Beltrones pero sí sus consecuencias. Nadie es tan ingenuo para ignorar que el dirigente senatorial camina en dos sendas cuya meta es la Presidencia de la República. Lo hace con andar acompasado. Presentó el 14 de septiembre el proyecto de reforma constitucional de que hablamos y lo ha ido rodeando de apoyos, procedentes de partidos y personas entre los cuales la iniciativa se aprecia en sus propios méritos. Consiguió el apoyo de los líderes de las fracciones a las que, como presidente de la Junta de Coordinación Política o de la Mesa Directiva del Senado ha encabezado por más de cuatro años. Es menos afortunada la suerte de su proyecto en la Cámara de Diputados, donde proliferan los partidarios de Enrique Peña Nieto, capaces de ver sólo pasos de Beltrones hacia la candidatura presidencial y no el empuje de un dirigente legislativo que, amén de su destino personal, se halla en la ocasión de echar adelante reformas estructurales que favorezcan el desarrollo y la democracia.

Con suertes distintas, Beltrones ha impulsado reformas constitucionales de enorme alcance o que quedaron como meras trochas que hay que despejar para transitar sobre ellas. La reforma constitucional en materia electoral transformó a profundidad el sistema de medios de comunicación en esa materia. Si bien sus habilidades políticas y un adecuado ejercicio de la oportunidad le evitaron pagar el alto costo de un conjunto de medidas que aun lastiman a profundidad a los concesionarios de radio y televisión, lo cierto es que tuvo el valor y la audacia para hacer saber a los dueños de esos poderes fácticos que es posible enfrentar desde los poderes institucionales que no son, como algunos miembros de la CIRT suponen, propiedad particular suya, sino bienes de la nación.

Pretendió también Beltrones, esta vez sin resultado alguno, una reforma hacendaria que abarque todos los recursos del Estado, y ejerza la autoridad del Estado sobre los ingresos y el gasto público. En este caso pudo más el coyunturalismo preelectoral y la propuesta se atoró en los lodazales del interés partidario interno del PRI (como ha ocurrido con la reelección de legisladores) y con ello se evitó la libre conjunción de intereses partidarios y los de parcelas extensas de ciudadanos.

Tras el avance parlamentario de su iniciativa, Beltrones ha conseguido el apoyo de un grupo relevante de la sociedad civil, que la resumieron y ofrecieron sustento relevante en un texto titulado “Democracia constitucional”. Son cuarenta y seis los firmantes y es imposible darles aquí espacio a todos sus nombres. Incluyen militantes políticos (sólo unos cuantos del PRI) en receso o activos, creadores artísticos, intelectuales, investigadores, etcétera. Es posible que ninguno de ellos (salvo los senadores Pedro Joaquín y Francisco Labastida) voten por Beltrones en la elección interna o constitucional, porque es remoto el progreso del ex gobernador de Sonora en esa ruta. Pero con su iniciativa buscan impulsar esa posibilidad y contribuir a mitigar las lastimosas condiciones de vida de nuestro país.

Casi nadie entre los firmantes, y por supuesto entre los mexicanos todos, pueden negar la terrible situación en que nos hayamos envueltos: la inequidad social, la pobreza, la incontenible violencia criminal, la corrupción que tantos beneficiarios genera, la lenidad recíproca, unos peores que otros, la desesperanza social. Todos esos factores, y otros que omito involuntariamente pero que actúan en conjunto, forman un cambalache como esa masa maloliente a la que cantó Enrique Santos Discépolo en la Argentina de 1945.

Con todo, pudo cantarle. Es deseable que el espíritu impulse a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino inexorable. Sé que es un deseo pueril, ingenuo, pero en él creo, pues he visto que esa mutación se concrete.

Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós.

miguelangel@granadoschapa.com D.E.P.

viernes, 14 de octubre de 2011

NO VEN NI ESCUCHAN

La Montaña / Oscar Loza Ochoa

...porque la realidad es reducible
a los últimos signos
y se pronuncia en sólo una palabra...

Rosario Castellanos

La procuración de justicia en Sinaloa es ciega, sorda y muda. Así la han calificado un sinnúmero de personas que acuden a las agencias del ministerio público o a las oficinas centrales, a denunciar delitos en su contra o solicitar el debido seguimiento a sus denuncias.

La Asociación Voces Unidas por la Vida, cansadas de visitar hasta tres veces por semana las agencias donde radican sus casos y de solicitar reiteradamente la intervención del procurador de justicia para agilizar del desahogo de las averiguaciones previas, en ocasiones atendidas por el funcionario, en no pocas ocasiones suspendidas las audiencias cuando ya están en la antesala, se presentaron en la oficina del Gobernador del estado y entregaron este documento:

Distinguido C. Gobernador.

Los abajo firmantes, ciudadanos sinaloenses con todos nuestros derechos a salvo, con domicilio para oír y recibir notificaciones en Andrade # 475 Nte. Altos Desp. Núm. 8, comparecemos ante usted para solicitarle respetuosamente una Audiencia, con el fin de exponerle la situación desesperante de nuestros casos.

Nos preguntará por qué no acudimos a la Procuraduría General de Justicia a plantear dicha audiencia y nuestra respuesta es que precisamente por haber asistido ante dicha dependencia y ser recibidos en algunas ocasiones y en otras no, pero siempre sin que nos presenten cuentan que indiquen que nuestros casos tienen avances o apuntan a la detención de algún o algunos de los presuntos responsables de nuestras tragedias. Esa es nuestra razón.

Por eso estamos aquí, buscando un diálogo con usted, para ver si la Institución del Ministerio Público y sus auxiliares (los policías) por fin se van a mover en cumplimiento de sus deberes para resolver los casos planteados. Nos ahogan los crímenes cometidos en nuestros familiares y con la ineficacia e ineficiencia de la autoridad volvemos a ser víctimas, ahora envueltos nuestros casos en el manto de la impunidad

Recibió el documento el secretario del Gobernador en presencia de la prensa, tomando notas de las quejas y comprometiéndose a ver el asunto con el responsable político del estado. No hemos visto señales por ningún lado que indique que la solicitud lleve buen camino. Esperemos que la lentitud le dé carácter de inexorable.

La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa, acompañó solidariamente al grupo de solicitantes de la audiencia, esperando que esta se acuerde y haya una oportunidad no sólo de exponer las terribles fallas en la procuración de justicia, sino de arribar a compromisos de parte de la autoridad que permitan abatir los altos índice de impunidad en Sinaloa.

No podemos expresar pesimismo por ser la cuarta ocasión que se acude a solicitar audiencia ante el despacho del Gobernador, al menos no recomendamos la resignación. Al menos las familias de las víctimas han hecho el compromiso de tocar todas las puertas y no cesar hasta que sean escuchados y se haga justicia en los casos que reiteradamente han expuesto.

La Comisión caminará junto con esas familias, cuya mayoría tienen parientes en calidad de desaparecidos. Hay tres iniciativas que buscaremos sacar adelante con ellos: asistir a la Audiencia temática acordada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el próximo día 27 del presente mes en la ciudad de Washington, presentar una iniciativa de Ley sobre desapariciones forzadas ante el Congreso del estado y organizar un Juicio popular sobre los casos sobresalientes donde la impunidad ha campeado a sus anchas. Vale.

www.oscarloza.com

oscarloza.ochoa@hotmail.com

miércoles, 21 de septiembre de 2011

21 DE SEPTIEMBRE DIA INTERNACIONAL DE LA PAZ

Oscar Loza Ochoa

Que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura.

Paulo VI

Vietnam era la conciencia de los justos del mundo, pero no el único pueblo víctima de los guerreristas del siglo pasado. Por eso la palabra paz adquirió la dimensión universal que reclamaron los pacifistas y las numerosas víctimas de aquel momento histórico. Y la iniciativa del Papa Paulo VI en medio del incendio provocado por los padrinos de la guerra el 1° de enero de 1968, fue la respuesta esperada y anhelada por las mujeres y hombres de buena voluntad. Él propuso que en cada inicio de año se viera la oportunidad para promover resoluciones pacíficas en los conflictos y hacer un alto en las hostilidades, al menos ese día.

El 30 de noviembre de 1981 la Asamblea General de la ONU en su Resolución 36/67 proclamó el 21 de septiembre Día Internacional de la Paz y lo ratificó en el 2001. La intención fue coincidir con el inicio del periodo ordinario de sesiones y recordar a los jefes de Estado que comparecen en esas fechas la grave responsabilidad que implica romper los principios de la paz.

Qué bueno que hoy hablemos de paz en Sinaloa y en México. No hay mejor momento para retomar el tema, pues los saldos de la violencia han ido agotando con pasmosa velocidad los reductos en que buscamos refugio en el pasado. No han podido escapar a ella las familias más pacíficas, ni las más religiosas, ni las más ricas, ni las más pobres.

Hay desesperanza porque la esperanza también ha sufrido serios reveses. La pobreza y la desigualdad social cobran la más vergonzosa actualidad y, desde luego, su creciente cuota de víctimas entre los niños, las mujeres, los jóvenes, los indígenas y los ancianos. La autoridad no se hace cargo de las tareas que le corresponden, baste señalar que ante la Procuraduría el número de víctimas que reclama justicia no sólo se incrementa a diario, los casos han pasado a ser estadísticas. Aquí hay familiares de víctimas que pueden informar si sus casos llevan el seguimiento debido. Los funcionarios de las diferentes áreas se han vuelto sordos, ciegos y mudos (cuando les conviene) y comienzan a desarrollar una nueva cualidad: se vuelven invisibles cuando las circunstancias exigen mayormente su presencia.

El entorno social se ha enrarecido al agravarse la situación económica y las posibilidades que cada grupo social o familias podían encontrar. Los jóvenes desempleados y sin oportunidad de ir a la escuela experimentan de la peor manera esa situación. Y como en pocas épocas de nuestra historia nacional, la clase política que dirige el país (sin distingos de partidos) lejos de ver en la crisis presente una oportunidad de coincidencias para resolverla, le ha parecido el mejor ring para la disputa y la rencilla, marginando las posibilidades del acuerdo y la conciliación nacional.

Y, por si fuera todo esto un asunto menor, los medios de comunicación de mayor impacto parecieran renunciar al deber de informar a la sociedad. No sólo los representantes de la autoridad y de los grupos económicos son fuente de noticia y de interés para todos. También son noticias lo que dicen y hacen los movimientos de los pobres y de las víctimas que por la falta de prevención, por la acción o por la omisión de la autoridad se multiplican a lo ancho y largo de nuestra geografía.

Hacemos un angustioso llamado a los compañeros periodistas, para que luchen profesionalmente contra los vacíos que hoy existen en la prensa sobre las noticias de los excluidos, de los marginados, de las víctimas y la lucha social que busca dignificarlos. Nadie ganará si imperan estos vacíos. Al contrario, todos hemos perdido: el movimiento social a defensores del pueblo muy valiosos, ustedes a periodistas honestos y valientes que garantizan los espacios de libertad de expresión y de prensa. Y la sociedad pierde con ello espacios vitales para la vida democrática.

En honor de todas y todos los presentes y para conmemorar dignamente el Día Internacional de la Paz, recurro a la inteligencia y al buen humor de Mario Benedetti:

Oda a la pacificación

No sé hasta donde ir no sé.

Los pacificadores con su ruido metálico de paz

Pero hay ciertos corredores de seguro

que ya colocan póliza contra la pacificación

Y hay, quienes reclaman la pena del garrote

para los que no quieren ser pacificados

Cuando los pacificadores apuntan, por supuesto

tiran a pacificar

Y a veces, hasta pacifican dos pájaros de un tiro

Es claro que siempre hay algún necio

que se niega a ser pacificado por la espalda

O algún idiota que resiste la pacificación

a fuego lento

En realidad, somos un país tan peculiar

que quien pacifique a los pacificadores

un buen pacificador será.

Muchas gracias.

Texto leído por el maestro Oscar Loza Ochoa, en representación del grupo Sinaloa por la PAZ, con motivo de la celebración del Día Internacional de la PAZ.

El amor abstracto del presidente

En uno de sus ensayos, Albert Camus, esa gran conciencia moral del siglo XX, escribió una frase que define muy bien una forma del mal que se muestra como bien –la frase la he citado varias veces, pero no la he explicado en profundidad–:

“Conozco algo peor que el odio, el amor abstracto”.

El odio es limitado. Se dirige a alguien o a álguienes. Por lo general –porque el odio es el rostro invertido del amor–, a quien o quienes se ha amado y han traicionado ese amor. Su radio de mal es, por lo tanto, focalizable. En cambio, en nombre del amor por lo abstracto se han cometido atrocidades inmensas, incluso genocidios.
Cuando Camus escribió esa frase tenía en mente no sólo su crítica a la Iglesia, sino también al comunismo y al fascismo. En nombre del amor a abstracciones como Dios, la sociedad sin clases y “las mañanas que cantan”, en nombre de la raza y del amor a Alemania, se habían cometido crímenes impensables: Inquisiciones, hogueras, Gulags, campos de exterminio, juicios sumarios. En nombre de los seres humanos de mañana –seres que no existen más que en la abstracción–, día y noche se encarcelaba, humillaba y asesinaba a otros que, valga la redundancia, existían, tenían vida.
Las democracias no se han quedado atrás. En nombre de la libertad se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, y Bush, el júnior, asesinó hombres, mujeres y niños en Irak.
El presidente Felipe Calderón viene de ese amor. En nombre de la protección de los jóvenes de la droga, de erradicar ésta para que la juventud de mañana esté libre de la misma, desencadenó una guerra que ha cobrado más de 60 mil vidas, si contamos a los desaparecidos –la mayoría jóvenes–, y ha generado más de 120 mil desplazados. Su obsesión por lo que debería ser lo ha llevado, como a todos los ideologizados, a buscar la justicia social en el poder que, al hablar en nombre de las víctimas potenciales de la droga, desemboca en su asesinato. No es otra cosa lo que, a pesar de las evidencias que la visibilización de las víctimas le muestra, ha reiterado para justificar su guerra.
Para Calderón, los jóvenes muertos son, como lo ha sido para las ideologías históricas, un mal necesario cuya justificación es su amor por ellos. Los ama tanto que ha decidido combatir a los que quieren dañarlos, y al combatirlos los ha ido destruyendo. Mientras 20 grandes capos, como lo dice bien Sabina Berman (Informe de guerra, Proceso 1818), “yacen (en su estrategia de guerra) bajo tierra o están encerrados en cárceles”, los cárteles se han pulverizado en grupúsculos liderados por jóvenes (que, abandonados por el Estado, han sido cooptados por esos propios grupos) “capaces de acciones de una estupidez y de una crueldad abismales” que han multiplicado el crimen. Mientras eso sucede, el mismo Estado –que el propio Calderón custodia– hace bisagra con ese mismo crimen: “los gobernadores y los alcaldes corruptos, las policías y los jueces corruptos, los secretarios de Estado corruptos: los criminales de corbata a los que el presidente ni siquiera ha pretendido aplicar la ley, en una suerte de lealtad de clase (…)”.

Extracto del artículo de Javier Sicilia publicado en Proceso el 14 de septiembre. Leer completo aquí.

martes, 20 de septiembre de 2011

EL IMPRESCINDIBLE GÜERO ZAVALA

La Montaña / Oscar Loza Ochoa

Terribles, largos días, breves años, sin casa nunca, sin descanso.

Jaime Sabines

Por mi cabeza nunca pasó la idea de que el Güero Zavala moriría. Tan acostumbrado estaba a su presencia, a su interminable ir y venir por oficinas y a ese anguloso rostro que el tiempo no agregó ni canas porque ya las traía de nacimiento, que la visita de la muerte estaba fuera de cualquier cálculo.

José Zavala fue cal y canto en los aciagos días de creación de la Central Independiente de Obreros y Campesinos de Sinaloa. Aún quedaban rescoldos del ensayo de rebelión que cimbraron los campos hortícolas del estado en 1974 y Zavala empujó las inquietudes de jornaleros y campesinos hacia la organización. La CIOACS fue agua fresca en garganta de indocumentado cruzando el desierto de Arizona. La huelga y la represión fueron las divisas en aquellas agitadas horas.

La historia del Güero no empezó con esa lucha. Siendo un mozo sintió que las cañadas de La Galancita y El Gachupín eran muy estrechas para vivir la libertad a la que aspiraba. En las oleadas de vecinos que bajaban desde la sierra de Durango para vender el producto de sus esfuerzos en Culiacán, se colaba Zavala. Eran los años cincuenta y la política de austeridad de Ruiz Cortinez calaba demasiado entre los pobres.

En las largas noches de arriero frente a la fogata, el Güero escuchaba las historias de hombres que habían salido de la miseria vendiendo su alma al Diablo. Zavala indagó sobre el perfil de Satanás y los trámites que había que hacer para el caso. Le dijeron que el color rojo lo identificaba. Dejó cualquier acercamiento para después, a pesar de que la pobreza le espueleaba las costillas.

Una mañana mientras vendía huevos y gallinas en una casa de la ciudad, vio en la mesa de centro un libro de pastas coloradas y enmarcando el rostro de un hombre calvo y con barba. ¡El Diablo! – dijo Zavala-. Y creyendo que a partir de ese libro encontraría la mejor forma de acercarse al Chamuco, solicitó información para hacerse de un ejemplar. Le dieron el domicilio de la embajada de la Unión Soviética. Después sabría que aquél personaje era Lenin y Zavala se hizo socialista.

La lucha social iría pegada a su corazón y a su piel a partir de esos momentos. Poco después formaba parte del grupo de solicitantes de tierra de lo que hoy es el ejido Sánchez Celis. Triunfaron años después, pero no faltó interesado en impedir que se le asignara una parcela al Güero. No se amilanó. Supo que el presidente López Mateos inauguraría la plazuela que está en La Lomita por la avenida Obregón y sabiendo que no sería fácil pasar la valla de seguridad se envolvió en la bandera nacional, rompió en dos el muro de soldados y pudo llegar hasta el presidente de la República. Y este le resolvió el problema.

A finales de los años setenta vino la reforma política y Zavala fue uno de los más entusiastas brigadistas. Y con el tiempo sería un distinguido candidato, en fórmula con el maestro Javier Castro Graciano. El Güero llevó después sus inquietudes a Radio Universidad, desde allí pudimos seguir sus críticas y propuestas para resolver los principales problemas que agobian a México y al mundo.

Admirablemente un hombre de lecturas. Sus rosados ojos miopes de albino no impidieron que fuera un gran lector de libros, revistas y periódicos. Sus opiniones tenían como respaldo sus lecturas y sus escuchas en la radio de onda corta. Un hombre conocedor de su tiempo, con la meritoria sabiduría del autodidacta venido de un apartado rincón de la sierra.

Hace apenas unos días se asomó por las oficinas de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, andaba en busca de apoyo financiero para un proyecto de producción de un sustituto de azúcar. Socio técnico científico no le faltaba: el galardonado doctor José Villapudúa era su compañero.

Muchos proyectos interesantes e inquietudes se van con el Güero Zavala. Queden con nosotros sus memorables anécdotas y los buenos recuerdos. Nació en un premonitorio 10 de junio en 1935, en los días en que surgió el Frente nacional de defensa proletaria como expresión de la fuerza obrera del cardenismo y se va en medio de la incertidumbre que nos deja el temblor que sacudió a Culiacán el día 5 de este mes y que tuvo como epicentro a su amada Galancita.

Quería terminar con la frase descanse en paz, pero no interpretaría bien el pensamiento del Güero Zavala. Él vivió la vida a lo Jaime Sabines y quizá nos diga en un cariñoso adiós: No quiero paz,/ no hay paz,/ quiero mi soledad. Vale.

jueves, 15 de septiembre de 2011

16 DE SEPTIEMBRE 2011


La Montaña / Oscar Loza Ochoa

A doña Rosario Moreno de Díaz, fallecida el 14 de septiembre de 2001 en plena lucha por la presentación de su hijo.

Las cicatrices insanas en la piel de la patria son los crecientes dolores que dibujan nuestra soledad. Se experimenta una fresca sensación saber que la República conmemora sus 201 años de vida, pero los tropiezos que ha vivido en sus últimas décadas imponen preocupación y tristeza ante un presente tan complicado e injusto.

Considero necesario comentar que un grupo numeroso de ciudadanos ha hecho comentarios y propuestas sobre la jornada del 16 de septiembre. Van al grano al afirmar que no hay nada que conmemorar. Son contundentes cuando señalan que la pobreza extrema sigue ganando terreno en México y la desigualdad social se ha convertido en nuestra carta de presentación.

Y han propuesto a través de las redes sociales que no se asista a los actos oficiales de conmemoración del 16 de septiembre o que estando es esos lugares se les dé la espalda a los funcionarios públicos, como protesta ante sus faltas como servidores incumplidos.

Pensando en las inquietudes de esos ciudadanos, es obligado recordar que en 1981 los universitarios comenzaron a organizar la noche del grito como una forma de legitimar los fueros de la Universidad Autónoma de Sinaloa frente a los embates del gobernador Antonio Toledo Corro y se le dio un nuevo contenido a esa fecha patriótica.

Los problemas nacionales reclaman la participación de amplios sectores de la sociedad, pero el entorno no ayuda mucho. Pareciera que el principio de fatiga ha permeado las filas de ciudadanos tradicionalmente combativos.

Y vaya que los problemas que padece la nación no son ni pocos ni superficiales: el desempleo es alarmante, la pobreza ha mayor cobrado fuerza desde 2008, la desigualdad social en nuestro país es una de las más injustas a nivel internacional y la violencia, la corrupción y la inseguridad son el sello de un lamentable presente. No termina aquí la tragedia nacional, hay que incluir al menos a los 9.2 millones de jóvenes a quienes se ha negado su inclusión en la escuela o en el trabajo (los ninis).

En Culiacán, hemos abierto una agenda entre la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa, el organismo Voces Unidas por la Vida y la Procuraduría General de Justicia. No hay avances en el trato a los problemas planteados, porque no hay voluntad para atenderlos. La respuesta concreta para los problemas de desapariciones forzadas, homicidios, abusos de autoridad y otros no llega. La sociedad tiene que pensar en cómo salir de esta trampa y dejar de cruzarse de brazos.

Los activistas de siempre ponemos nuestro granito de arena: estaremos presentes en el desfile del día viernes 16 en el tradicional Plantón de familiares con desaparecidos, frente a Palacio Municipal. Y en el Día Mundial por la Paz que se conmemora el próximo miércoles 21 promoveremos una actividad en coordinación con otros organismos, donde deben anotarse los periodistas, académicos, abogados y activistas de derechos humanos.

Una luz de inquietud y esperanza social recorre el sur del país y nos convoca a través de Javier Sicilia a no desmayar en estos momentos. Con estas actividades saludamos a la caravana de la dignidad y el próximo 2 de octubre refrendaremos el saludo. Vale.

miércoles, 14 de septiembre de 2011